domingo, 20 de noviembre de 2011

Respuestas


Adentrarse. Adentrarse en lo más profundo el ser. Estremecerse. Oír. Escapar. Jugar a tientas. Pedir perdón. Desgarrase por dentro. Sentirse fuerte. Alcanzar el infinito. Observar. Divagar. Tener pánico. Buscar. Preguntar, sobre todo preguntar. Cuestionarlo todo. Cuestionar nuestra mirada incautadota. Cuestionar el espacio. Cuestionar el tiempo. Nuestro tiempo. El tiempo para sentir. El tiempo para escuchar. El tiempo para huir. El tiempo para gritar. ¿Cuál es ese tiempo? ¿Qué momento lo define? ¿Cómo encontrarse con él? Se pasaba la vida haciéndose preguntas. Preguntas que jamás sería capaz de responder. Tenía que adentrase, en lo más profundo, para encontrar las  respuestas. Por eso nunca supo cual fue el momento para huir, ni supo cual era el tiempo para actuar. Por eso no supo cual era el momento para enfrentarse al pánico. Tenía demasiado miedo a las respuestas.

martes, 5 de julio de 2011

Memories of my dark days

La agonía, golpeaba contra mi pecho incesante. Como un jarro de agua fría contra mi rostro. Como un yunque sobre mi espalda. A cambio,  mi cuerpo solo podía responder con la congoja, el nudo en la garganta... tragaba la saliva, y que esta recorría su camino a través del aspero sendero. Los músculos agarrotados anclaban mi cuerpo, y atrapaban mi espíritu... mi propio cuerpo no me dejaba escapar, al mismo tiempo que mi ser deseaba salir de allí, verlo todo desde fuera. Pero no quedarse. No podía quedarme. No podía no hacer nada. Me sentí morir, una y mil veces en unos segundos. Cada palpitación, patente en cada milímetro, me resultaba un millón de años. No quería cesar. Quería darme una lección... sufrimiento por cobardía. Agonía por cinismo. Intensidad por intensidad.

"Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás." Gabriel García Márquez

lunes, 27 de junio de 2011

La faiblesse

Yo tenía mi papel tan bien estudiado, que ya apenas me daba cuenta de lo que hacía. Todo era una rutina incesante, que brotaba de mi cuerpo, de mis gestos, de mi boca... Las palabras dejaban de tener sentido más allá de lo intrascendente de una obra que jamás se estrenó. 
Lo dije una vez, no vale la pena tener en cuenta todo lo que hacemos diariamnete, quedará en el olvido... muy pocos momentos son los que no pasan de largo, los que nos hacen en el fondo ser felices o desgraciados, estar satisfechos o malhumorados por el resto de nuestras vidas. Por eso intentaba decidir, día tras día, minuto tras minuto cual sería ese instante en el que abandonara mi cinismo, y dejara que todo simplemente fluyera, desde lo más porfundo, desde ese Yo escondido hace tanto tiempo, aterrorizado... 
Cada uno de esos días era una propuesta en la que mi mente se mantenía durante largos ratos absorta en el propósito que le había encomendado... Sabedora, teniendo la irremediable consciencia, de qué el cinismo se había apoderado de mi ser... y sin saber, como si del Ébola se tratase, el remedio contra aquel virus que corría por mis venas.

lunes, 20 de junio de 2011

Alegoría a la brevedad de las cosas humanas

Los días pasan. Las personas vienen. Regresan. Se marchan. Por un tiempo. Para siempre. ¿quien lo sabe? Yo sigo aquí. Y por primera vez en mucho tiempo, no siento la necesidad de marcharme, aunque no haya nada que verdaderamente me retenga. Todo viene y se va, pero las sensaciones que invaden nuestros cuerpos quedan intrínsecamente marcadas a fuego, como con un cincel grabadas sobre la piedra... que solo la erosión y el tiempo pueden borrar. Los seres humanos tenemos la suerte de ser demasiado efímeros como para permitirnos el lujo de olvidar. Y he aquí la verdadera belleza "La verdadera belleza se encuentra en lo efímero e incluye la tristeza de perderla cuando desaparece".

martes, 29 de marzo de 2011

El deseo es lo contrario a la muerte

"Tennessee Williams dijo una vez, que el deseo es lo contrario a la muerte". Sea cual sea su significado, todos sabemos que hay algo ahí debajo que nos hace seguir vivos, ya sea el deseo, la pasión, la belleza, o esa incógnita a la que se suele llamar amor. Cuando te das cuenta de lo que verdaderamente te mueve por dentro, es el momento en el que comienzas a ser feliz.
Definitivamente fue anoche cuando terminé por convencerme. Todo vino dado por una tontería, algo aparentemente absurdo. Mientras estaba ojeando una revista de moda y complementos, una sensación de vacío se fue apoderando de mi cuerpo. De repente, más por una reacción instintiva que premeditada, pensé... en lo que me había hecho sentir viva durante semanas atrás. Y deje de tener miedo. 
Sí, miedo. Así llamé a esa sensación. De entre todas la más penetrante, la más dañina, la más difícil de combatir. Y no es precisamente que los bolsos me de den pánico, o que piense que un vestido de lentejuelas vaya a venir una oscura noche a mi habitación a matarme. Pero sí pensé que no quiero acabar así. No quiero que llegue un día en el que me arrepienta de no haber vivido, por culpa de tener siempre miedo. No quiero despertarme una mañana de domingo preguntándome, hasta lo más profundo, qué he hecho con mi vida.
Por eso, admirado señor Williams, si el deseo es lo contrario a la muerte, no cree que es el miedo quien camina con ella de la mano...