Parece que las cosas en inglés suenan más bonitas. También puede que parezcan más bonitas en francés, o en italiano... o simplemente suenan como si fuesen de mentira. La musicalidad del idioma extranjero disfraza la realidad del materno, haciéndome pensar que son poemas en vez de... bueno, de algo parecido a pensamientos incontrolados que mi boca no se atreve a decir, pero que mi cabeza no deja de repetirse.
4 años 6 meses y 2 días. Ese es el tiempo que llevo haciéndome la misma pregunta, a la que creo haber encontrado respuesta, más por desesperación y harta de engañarme a mi misma que por otra causa. Creo en el amor, al fin y al cabo, no por propia voluntad, sino por no tener otro remedio, ya que me cogió una noche por sorpresa, y no he sido capaz de encerrarlo del todo... a veces se escapa, y se deja de ver... hasta que lo vuelvo a agarrar por los pelos y lo arrastro hasta donde nadie pueda verlo, hasta donde tú no puedas verlo. Creo en el amor, pero creo en silencio.
Nunca fui convencional, y tú nunca pensaste que lo fuese. Precisamente eso me aleja de tener alguna posibilidad de ser sincera. lo lógico seria que un día de estos te llamase y quedáramos. Que yo me sentase frente a ti, y dijese un par de palabras cortas y sencillas. Pero en vez de eso, te llamo, y cuando estoy sentada frente a ti, no te miro a los ojos: empiezo a hablar de banalidades y a ser cínica hasta un punto que ni yo misma puedo creer. Cuando, por instante, se agotan las estupideces que te estoy contando, por fin, te miro y mi cuerpo tiembla de miedo, y en llegar de decir lo que terminaría con todo (para bien, o para mal, terminaría), te beso. Dado que de momento no soy capaz de hablar mientras beso, y no quiero dejar de hacerlo, sigo besándote. El temblor de mis piernas debe activar alguna de mis neuronas, que choca con otra, produce un cortocircuito, y mi cuerpo no me responde...y ahí está la verdadera yo.La que se va. La que te deja ahí, sin palabras. Sin besos. Sin miradas a los ojos. Sin estupideces que contar. Salgo corriendo y,cuando mis piernas no dan para más, me paro y miro hacia atrás, deseando que tú hayas tenido valor por mí. Que estés esperándome y que me digas que además de encantarte mi no convencionalidad, también te encantaría ser no convencional conmigo. Daría igual el idioma... Y ahora viene la parte más difícil, cuando dejo de escribir y sé que puede que nunca ocurra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario