martes, 5 de julio de 2011

Memories of my dark days

La agonía, golpeaba contra mi pecho incesante. Como un jarro de agua fría contra mi rostro. Como un yunque sobre mi espalda. A cambio,  mi cuerpo solo podía responder con la congoja, el nudo en la garganta... tragaba la saliva, y que esta recorría su camino a través del aspero sendero. Los músculos agarrotados anclaban mi cuerpo, y atrapaban mi espíritu... mi propio cuerpo no me dejaba escapar, al mismo tiempo que mi ser deseaba salir de allí, verlo todo desde fuera. Pero no quedarse. No podía quedarme. No podía no hacer nada. Me sentí morir, una y mil veces en unos segundos. Cada palpitación, patente en cada milímetro, me resultaba un millón de años. No quería cesar. Quería darme una lección... sufrimiento por cobardía. Agonía por cinismo. Intensidad por intensidad.

"Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto pero sin acabar de acabarse jamás." Gabriel García Márquez