jueves, 27 de agosto de 2009

Aprendiendo a nadar

Te estás volviendo desquiciadamente loca. Las noches te parecen días y los días te parecen noches. Ya no sabes diferenciar entre el brillo de la luna y el lucir del sol. Cada minuto que pasa es una eternidad; pero al mismo tiempo deseas que nunca pase al siguiente, porque eso significaría que tu tiempo se evapora y nada ha cambiado.
En un principio pensaste que tu paciencia se estaba agotando, pero poco a poco vas comprendiendo (muy a tu pesar) que siempre has carecido de ella. (Y por todos es sabido que si algo no se posee no puede perderse.)
Es algo así como una de esas leyes de la naturaleza en las que se fijan las personas cuando quieren demostrar que lo que pasa en sus vidas tiene alguna razón de ser. La inexistencia de tu paciencia le da un gusto agrio a tu vida. Eres totalmente impredecible. Nadie sabrá nunca si vas a tirarlo todo por la borda o si vas a resistir vendavales y malas rachas hasta el fin de tus días, ni siquiera(y eso hace todo sea un poco más soportable) tú lo sabrás.
La música te aturde el cerebro, te hace pensar... Actividad poco recomendable en tu situación. "Lo que no se piensa, no duele..." te sueles decir. Pero sí duele (¡que coño!). Te carcome del mismo modo que una colonia de termitas hambrientas devoran un salón lleno de muebles húmedos y antiguos. Te taladra con cada imagen que tus ojos proyectan en tu cerebro; con cada recuerdo que reaparece espontáneamente, a pesar de tus incansables intentos por que todo quede guardado en el rincón lleno de moho donde guardas las lecciones de matemáticas que jamás quisiste estudiar.
Es una sensación como la de ir caminando por el borde de una piscina sin saber nadar. No dejas de dar vueltas y vueltas tentando a la suerte... Sabes que deberías alejarte e irte a caminar a otra parte del jardín. Pero sigues haciéndolo. Rozando de vez en cuando el agua con los pies, mojándote y sintiendo su frescor... Si te caes a la piscina te ahogarás, es lo más probable. "Ya te resbalaste hace algún tiempo" te pones a recordar de vez en cuando... Aquella vez caíste, pero pudiste salir. Te costo unos meses recuperarte de aquello. Pero te da igual... Porque nada te hace sentir de la misma forma que cuando caminas por el borde de esa piscina, que aunque parezca no tener nada de especial, para ti posee algo increíblemente fascinante.
Sabes que todas las conversaciones que tengas van a conducirte a un mismo lugar. Lo asumes. Lo aceptas. Lo aborreces. Pero te alivia. Te alivia porque, a pesar de que todo, absolutamente todo, desde que te levantas (con cara soñolienta y párpados hinchados) hasta que te acuestas (sin saber muy bien por qué) te recuerda que "todos los días son domingos por la noche (excepto ...)", puedes dejar de pensar un instante en sus palabras, puedes pensar en las tuyas. Una ira que hace que parezcas una persona a la que todavía le queda un ápice de orgullo,aunque la no sientes. Porque esa irá es solo un envoltorio para no dejar ver lo que en verdad te corrompe, puede que desde aquella noche de diciembre, o puede que desde el momento que supe que "el amor no era un estado del alma, sino un signo del zodiaco".
Tu vida se convierte en una película que tú diriges y protagonizas. Tu papel, es el de la persona que te gustaría ser, que deberías ser dada la situación, la persona que te mereces ser. Una cínica. Pero te aterra. Y lo único que te salva de tu cinismo, interpretado casi a la perfección, es que, de vez en cuando, sales corriendo de la escena mientras te tiemblan las rodillas y el pulso se te acelera a ritmo taquicárdico. Sólo en ese momento tu sinceridad sale a borbotones reclamando su libertdad. Sólo en ese momento sientes que caminar por el borde no te llevará a ninguna parte. Piensas, por un momento, en si alguna vez alguien te dijo que para aprender a nadar había que perderle el miedo agua.

jueves, 5 de marzo de 2009

Señales

Al llegar a casa apareció por mi cabeza la genial idea de que hoy era un día para escribir una nueva entrada en el blog. No sé por qué, igual que no sé el por qué de muchas otras cosas. Supongo que sería una señal. "Hoy he terminado el libro" - pensé. La señal se fue evaporando a lo largo de la tarde, como se evapora una botella de Martini en el mueble bar de mi casa. Luego la noche, Death Cab For Cutie invaden la habitación, y una tremenda nostalgia sobre sobre Leyendas Personales me invade a mí. La señal de actualizar el blog muere definitivamente. Ya no queda nada, mañana será otro día.


La noche es una de las más frías que recuerdo en un pasado no demasiado lejano, es más fría porque estar sola no ayuda a calentarla. De repente, algo ocurre: un paquete de tabaco marca Camel me llama desde el banco de piedra. Paso de largo, pero vuelvo hacia atrás. Lo cojo, lo abro y veo que que tiene 5 cigarrillos enteros y un Zippo. "Mañana se lo daré a alguien, el tabaco está muy caro". Meto el paquete en el bolsillo y sigo andando arrastrada por Robbie que no para de tirar de la correa. A los pocos instantes, saco el paquete del bolsillo, lo observo...y es entonces cuando me doy cuenta. La fotografía del paquete de tabaco es un camello con las pirámides de Egipto tras sus jorobas (más bien es un dromedario porque solo tiene una). Las pirámides de Egipto a las cuales se ha dirigido durante todo su camino el protagonista de mi libro. El desierto que tanto le enseña está ante mis ojos. Al fondo, junto a las pirámides, las palmeras del oasis... Es entonces cuando he recordado la conversación de esta mañana en una cafetería, he estado hablando sobre los viajes, sobre Egipto y mi escarabajo de la suerte..."es el recuerdo al que más aprecio tengo".


Mi libro hablaba de señales, y ahí las tengo, en una simple cajetilla de tabaco. Y es que "cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo". Y mi deseo de hoy era escribir en este blog.

El famoso libro es EL ALQUIMISTA de Paulo Cohelo. Habla de señales, del alma del mundo, del amor, de que todo forma parte de una misma cosa. Habla del desierto y de los sueños y de cómo solo el que los persigue encuentra la felicidad. Habla del viento, del sol y de los viajes...y de que cada persona tiene una Leyenda Personal y el universo conspira para que encuentres tu tesoro. Habla de que existe un lenguaje más allá de las palabras, el lenguaje del mundo y quien lo habla es capaz de sumergirse dentro del alma del mismo.

Me quedo con esta cita, que hace referencia a la leyenda de Narciso. Aparece en el prólogo del libro...

"Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza."

lunes, 16 de febrero de 2009

LoVe


Yo, la eterna anti-romántica por excelencia, la persona que odia la expresión "hacer el amor" sobre todas las cosas, a la que le gustan mas las flores secas que recién cortadas, la que nunca ha celebrado un día de San Valentín y la que se compadece de todo el que desea el matrimonio... Estoy aquí, escribiendo sobre el amor, pero... ¿que se yo del amor? ¿alguna vez nos han presentado formalmente? Puede que sepa mucho o quizás nada, puede que en realidad nunca me haya enamorado y que todo el pasado haya sido tan solo una burda imitación de lo que en realidad significa el amor. No lo se, y no cree estar preparada para saberlo. Amor a primera vista? Más bien lujuria primera vista.

A pesar de que no odie el amor (odiar el amor...Bonita paradoja) si odio las cursiladas, a todos los que se creen Shakespeare escribiendo sartas de idioteces a sus respectivas parejas, las flores a la salida del trabajo, los recopilatorios de las mejores canciones de amor (porque la música es algo con lo que no se juega, y para mi la mejor canción de amor puede ser muy distinta que para el dueño de una famosa discográfica), las cartas de amor de hombres NO ilustres vol.1,2,3 y también de algunos ilustres, el día d los enamorados (porque si estás enamorado... ¿ese día lo estás mas?), el menú especial enamorados, la suite especial enamorados, el corte inglés enamorado, el fnac-morate y el "cómo conseguir k se enamore de ti" by COSMOPOLITAN...


domingo, 25 de enero de 2009

El último instante de mi vida

La gente suele decir muy a menudo: "vive cada momento de tu vida como si fuera el último". Creo que si supiera que este es el último instante de mi vida, iría a buscarte. Lo más extraño de todo es que desearía no hacerlo, desearía no acordarme de ti siempre en el momento más inoportuno, y que no me quitaras el sueño. Desearía gritarte y decirte que te odio miles de veces, aunque solo sirviera para engañarme, porque en realidad no es así... y desearía tener el valor para hacerlo. Desearía que me dieras igual, no temblar cada vez que me dices que me hechas de menos, aún sabiendo que hay un 90% de posibilidades de que mientas. Desearía no volver a creerte, saber tenerte lejos, saber que no aparecerás en el peor momento... Pero sobre todo desearía que llegase el último instante de mi vida y no acordarme de ti.

jueves, 1 de enero de 2009

Sway




Este blog es el primero de mis propósitos para el nuevo año que voy a cumplir o, mejor dicho, que estoy cumpliendo porque en breves momentos lo estaréis leyendo (o no, quien sabe).



Todo empezó hace cosa de un mes (creo...), hablando con un amigo. Yo le decía lo bien que me parecía la idea de que hubiese decidido crear un blog y él me animo a hacer lo mismo. Yo contesté con una excusa barata... Pasados unos días pensé que escribir un blog no seria ninguna tontería, "quiero ser periodista" me dije, "tendré que empezar algún día". Y...aquí estoy, escribiendo lo que será la primera entrada de mi blog.



Me he pasado casi una hora para elegir el nombre de la página (URL para los amigos), y mediando entre la casualidad y un flash de inspiración el título es "say wathever you have to say", frase con la que empieza la canción "Sway" del último álbum de The kooks. La canción me la recomendó una persona que en estos momentos se encuentra en Nueva York. Ella sabía que me encantaría (indie rock&roll baby!) y así es, por eso me alegro de que finalmente sea ese el título y le doy las gracias a mi neoyorquina desde la distancia.



Ha sido una nochevieja peculiar, y un tanto rara... y no digo diferente, digo rara... porque en el fondo siempre es lo mismo, algo termina y otro algo empieza.